miércoles, 17 de noviembre de 2010

La verdad de todos

Acabo de colgar la que espero que sea mi última replica a FC Ceballos en una acalorado debate en una plataforma de Facebook , sobre la ciencia, la genética y la pseudo ciencia y el derecho a opinar.

Entre otras cosas, Ceballos clama que solo deben opinar de temas científicos aquellos que son expertos en dichos temas, denunciando a los farsantes pseudo-científicos que tratan a la ligereza conceptos complejos a los que solo un especialista debe enfrentarse.

Creo que Ceballos se pierde en las formas, y se olvida del fondo, y de este modo entierra sin saberlo la posibilidad de conseguir lo que quiere. Me explico.

Vivimos en un tiempo complejo donde la comunicación es realmente lo que mueve el mundo. Yo he trabajado muchos años combinando ciencia y comunicación, de la manera que mejor convenía a los intereses de mis clientes. Alguien puede pensar que en la ciencia solo existe blanco y negro, pero no es así. La ciencia es sumamente inexacta, parte de definiciones consensuadas, trabaja sobre estructuras también consensuadas, siguiendo protocolos consensuados, etc. Lo que mucha gente no sabe es que la base de dichos consensos es perfectamente modificable si se sabe hacer. Esto abre un amplio espectro de grises, entre el negro y blanco de la infalibilidad científica. Y aquí es donde la ciencia se desvirtúa.

Llevo toda la vida escuchando a mi padre quejarse de los pseudocientificos. Mi padre, prestigioso pediatra que se ha dejado la piel por ser lo mas riguroso posible con sus análisis, afinando al máximo sus ensayos y sus cálculos, se le pusieron los pelos de punta cuando vio en mi mesilla el libro “duermete niño” en el que el autor aconseja a los padres un método para que el niño aprenda a dormirse solo sin llorar. “Este tío pone cifras y sistemas que no ha medido, como si los hubiera ensayado en un laboratorio”. Pues si, es cierto. Pero el caso es que “Duermete niño” funciona, sirve para lo que fue diseñado, para ayudar a unos padres que no saben como enfrentarse con un problema. Y quizás lo hace usando una presentación científico-médica cuando se trata mas bien de una teoría intuitiva, pero por ello no deja de ser uno de los libros más leídos y más útiles de la literatura materno-infantil de andar por casa.

Qué vale y qué no vale, es muy difícil saberlo. Todos aquellos que trabajamos en cosas que combinan ciencia y comunicación lo sabemos. “Lo que no se comunica no existe”, es la verdad que rige nuestro tiempo. Y si me apuran es más importante comunicarlo bien que “estudiarlo” bien. Ejemplos de lo que digo hay centenares, empezando por el caso de “gripe aviar” sin ir mas lejos.

Podría extenderme eternamente sobre este tema. Podría explicaros como las grandes corporaciones americanas invierten millones de dólares al año para demostrar científicamente cosas que les interesan para poder meter un nuevo producto en el mercado, cambiar una ley o crear una tendencia de consumo. También podría explicaros cuales eran los paradigmas sobre genética cuando saque matrícula de honor en ese tema durante la carrera (1994) y cuales eran esos paradigmas cuando, trabajando en Bruselas, me tuve que enfrentar a la segunda crisis de la vaca loca durante la que se descubrió el “prion” (2000).

En realidad, todo lo que os pueda contar no añadirá nada a ningún debate. Porque no se trata aquí de poder explicar, demostrar, ilustrar. Se trata de elegir. Elegir cual es el fin que perseguimos y como queremos lograrlo.

Y aquí es donde yo me convierto en fan de José Esquinas, me quito el sobrero y doy gracias a la vida por haber puesto a alguien así en mi camino. Porque Pepe, que es un gran científico, sobre todo, es una persona que sabe escuchar, pero escuchar con todas las letras de la palabra, con todo el significado de la misma. No descalifica ninguna postura ni opinión y por eso sigue creciendo. Y predica desde la convicción y el conocimiento, pero con el alma, no con números, ni teorías, ni demostraciones, sino con el corazón. Desde la certeza absoluta de que tenemos que recobrar la humanidad. Y así consigue que el mensaje llegue mucho más lejos.

Así concluiría lo siguiente:

  • A veces es necesario simplificar el mensaje para hacerlo comprensible a todos, y puede que para ello el mensaje deba de ser transmitido por una tercera persona que sea capaz de hacerlo llegar mas lejos.
  • La verdad no es una sino varias.
  • Y el crecimiento viene de la pluralidad.

Con esto, y un video de Pepe Esquinas, en su versión más larga, os dejo. Que tengáis buen día y buena semana. PD: si queréis la versión corta de 2 minutos http://youtu.be/xTIHss_DQsA



2 comentarios:

Kokospe dijo...

Lucila, dile de mi parte a este Esquinas que es un CABRON. Llevo 4 días durminendo poquísimo, con la niña despertándose cada dos por tres, y me iba justo a ir a la cama, cuando "por probar" me he metido en una charla suya para Tierra Madre en Lleida el año pasado (a la que he llegado buscando su nombre en Google). Joder, 45 minutos sin ser capaz de desconectarme. Dejar de escucharle es una de las cosas más difíciles a las que me he enfrentado últimamente. No solo (coñazo de Real Academia, me cuesta quitar el acento) dice cosas interesantes, sino que las dice de un modo magistral. El cómo habla (sin titubear, sin cincunloquios pedantes, sin rodeos, sin tecnicismos) me parece casi tan admirable como el fondo. Chapeau.

Lucila Rodriguez-Alarcon dijo...

Socio, no lo dudes que tal y como me lo has dicho así mismo se lo transmitiré, grrrrandee Esquinas, es fantástico. Ojala sus discursos lleguen lo mas lejos posible. Ya te contaré que me dice;-) besos a todos.