domingo, 24 de noviembre de 2013

Una estrella más


Estoy en mi terraza disfrutando del sol y el calor que hace. El termómetro fuera marca 6 grados pero aquí no hace menos de 24. Las ventanas de la terraza hacen efecto lupa y el sol me quema los brazos. Tengo las piernas en alto apoyadas sobre la mesa. Veo todo Madrid. 
Tengo ganas de llorar. Supongo que lo necesito. Pero sé que las lágrimas no van a cerrar el hueco que siento dentro.
Me estoy achicharrando aquí, así que decido pasar de la terraza y de las vistas y ver un capítulo de Newsroom en streaming. Cinco capítulos más tarde he conseguido acabarme la segunda temporada. Me duele ligeramente la cabeza.
Recuerdo cosas y lloro.
Una vez uno de los socios de la firma de consultoría que dirigí en Bruselas me dijo: “Percibimos nuestra vida a través de las vidas de los demás. Cuando muere tu abuelo, subes un escalón hacia el final de tu vida. Cuando mueren tus padres sientes que el siguiente vas a ser tu”.
Por desgracia la vida no es tan lineal y a veces los hijos mueren antes que los abuelos. Pero sí que es cierto que hay algo en toda esa jerarquía vital que sustenta en cierto modo nuestro equilibrio emocional.
También está esa sensación de la perdida. Esa sensación de “no voy a volver a verte”.
Y a mi edad también está la proyección del dolor de la gente que se queda aquí, a la que también quiero y tendrá que vivir sin esa presencia.
Siempre lo digo. Nuestra cultura judeocristina es un asco para estas cosas. Las pérdidas se sienten con tanto dolor que es muy difícil llenar el hueco que dejan. Nuestra cultura no nos da recursos para asumir la perdida, para aceptar la naturalidad de la muerte que es intrínseca a la vida.
Se está poniendo el Sol y creo que ya está bien de duelo por hoy. Me voy a peinar, a pintar, a tomar un ibuprofeno y a trabajar un rato hasta que vuelvan mis hijos.
Hoy hay una estrella más en cielo y me quedo con el recuerdo y la sensación de privilegio de lo vivido.

Y así la vida sigue, brava y llena de emociones, de salidas y de entradas. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Acabar con los malditos


Hoy es #25S.

Tenía que estar durmiendo pero he visto un video de esos que están rulando por Twitter y ahora no puedo dejar de llorar. Llevo asi toda la noche, llorando amargamente por un colectivo ingrato que no ha sabido valorar lo que tenía y lo que era capaz de tener.

Los primeros a los que maldigo es a aquellos que tienen el poder directo de cambiar las cosas y no lo han hecho. Cargos públicos, políticos, que se han sentido tan cómodos en el sistema fangoso que hemos ido creando que no les ha interesado variarlo. Visión ególatra y cortoplacistas que nos ha sumergido en una crisis estructural tan grande que es una olla a presión.
Los segundo a los que maldigo es a los que no quisieron ver, que siguen sin querer ver, que han decido que quieren la píldora roja, la realidad virtual, y que creen que tapándose los ojos conseguirán hacer que pase la realidad incomoda que nos rodea.
También maldigo a los que no tienen nada por lo que luchar que sea tangible y se crean fuegos fatuos de revoluciones con lucha armada que cambian el mundo sin muertos.
Tan ciegos unos como otros, tan egoístas todos, los maldigo porque van a acabar con nosotros y no se dan ni cuenta.

Podemos cambiar el mundo, pero sabemos que existen formas de hacerlo sin que tenga que haber destrucción. Debemos cambiar el mundo, aunque no nos apetezca, porque ya es insostenible.
No hay que arreglar nada, hay que aceptar que empieza una nueva era, y hay que hacerlo con esperanza, ilusión y mucho amor. Y solo así, acabaremos realmente con lo malditos, de una vez por todas. 

lunes, 6 de agosto de 2012

LowCost Festival, EL Festival


En el año 2006 dirigí el proyecto internacional liderado por el FIB (Festival de Benicassim) UnPopclassik. Ese año me despedí de los grandes festivales de música. Después de años de frenética actividad, de ir a conciertos casi todos los días y hacerme más de 40 festivales internacionales en menos de dos años, de repente paré. Me hastié.

Desde entonces había vuelto a ir a algún festival. De hecho trabajo con y para grandes Festivales de música así que ocasiones no me han faltado. Pero llevo muchos años con la impresión de que mi tiempo de festivales ya había pasado, sin que eso me perturbara mucho, la verdad.

El año pasado estuve un par de días en un esplendido festival que tiene lugar en París, el Rock en Seine. Me encantó. Me lo pasé genial. No fui tanto al festival por su cartel sino más bien a ver a mis amigos programadores, directores, gente de producción de otros festivales francófonos. Pero disfruté con la música y el ambiente. Me encantaron los WC ecológicos de cartón que usaban un sistema de compostaje inoloro y no contaminante, los vasos reutilizables, no tener que hacer colas, los espacios amplios para sentarse, la guardería gratuita hasta el final del festival a las 01:00.

Esta fue la historia que les conté a los 3 organizadores del Low Cost Festival cuando les conocí. Y la compraron. Y así este año nos hemos encontrado todo el equipo de @universovivo trabajando como nunca hasta ahora en un Festival que nos ha permitido hacer realidad muchas de nuestras propuestas. Eso ya es un buen comienzo ¿verdad? Cuando uno llega a uno de los dos escenarios principales y ve que todas las lonas van dedicadas a la campaña de sostenibilidad que hemos diseñado: Lower contaminación Lovver música, pues ya pueden sonar cacofonías que uno oye cantos de ángeles.

Pero ya más en serio. Las acciones de sostenibilidad son indispensable para que gente como yo se sienta a gusto. Ver un recinto lleno de gente que lleva su vaso colgado, sin apenas residuos en el suelo, y sobre todo concienciados!!! es decir que saben que llevan ese vaso para no contaminar, eso es ya de por si un orgullo. Ver a los artistas entregarse a fondo y que gente como Ivan Ferreiro, Is tropical o Triangulo de amor bizarro renunciarán a sus efectos de luces por ayudarnos a sensibilizar sobre el cambio climático, eso es sublime.

Pero el Low Cost ha sido para mí mucho más. Espacio, comodidad, calidad, facilidad. Un recinto cómodo, unos servicios buenos, un estilo diferente. Ver a los grupos de cerca o de lejos, como prefieras. De repente he vuelto a disfrutar de la música. Que el cartel no era excepcional, dirán algunas. Pues ya no se que es una cartel excepcional. Y además de que me vale un super cartel si no puedo disfrutar oyendo la música como yo quiero. Pero a mi me parecieron excepcionales grupos como Fuel Fandango, El Columpio Asesino, Jero Romero (impresionante directo), Putilatex (tremendos), Annie B Sweet (ya era fan), y algún otro más.

Y a los grandes escenarios se suman, el karaoke con música en directo y los mini conciertos del escenario Sol Música.

Y luego las infraestructuras de la ciudad. Millones de hoteles. Y Benidorm. Es como una aventura en si mismo. Como me dijo la directora del Festival Carolina, “nosotros no pretendemos traer el glamour a Benidorm, queremos que la gente que venga lo disfrute tal y como es”. Es decir simplemente genial, anacrónico y lleno de posibilidades al alcance de todos.

Tengo la certeza de que los festivales son más que música. Y así lo creen también los directores del Low Cost Festival. De modo que sé que esto es solo el principio. Porque es un festival con ganas y sin miedo al cambio. Como yo. Como nosotros (¿?)

En fin que el Low Cost me ha devuelto muchas cosas que había perdido. Larga vida al Low Cost Festival!!

lunes, 9 de julio de 2012

El bien y el mal


Cuando trabajaba como lobbista en Bruselas me empeñaba en decir que nada era blanco o negro, que todo era gris. ¿Cómo sino iba a justificar mi trabajo?

Con el tiempo he llegado a la conclusión de que el gris no existe. Como decía el profesor Pizarroso “no hay gente de centro, solo de derechas o de izquierdas”, porque, efectivamente, si alguien se tiene que definir de izquierdas o derechas en un gradiente del 1 al 10 el 5 siempre es derechas y el 6 izquierdas.
Así que ahora soy más radical. El que calla otorga. El que no denuncia es culpable. El que no actúa forma parte del problema. Lo que está mal está mal y no hay matices.

Pero tan radical soy en mi lectura del bien y del mal como en la de nuestra capacidad para eludir el mal y solo hacer el bien. Coexistimos con ambos valores y aceptamos cosas que están mal porque no somos capaces de hacer otra cosa.

¿Porque no somos capaces de evitar el mal? Pues muchas veces porque hay demasiado y nos diluiríamos en la lucha. Otras porque estamos cansados, porque aceptamos que forma parte del juego, porque no somos capaces de identificarlo.

Esto tan abstracto es impactante en lo concreto. Os pongo un ejemplo. Muchas ONGs se niegan a trabajar con petroleras, a aceptar su dinero sucio de sangre y espolio. Sin embargo, todas ellas usan la gasolina en algún momento. Es inevitable. ¿o no?

Llevado a la cotidianeidad también es rompedor. Pensad en algo que os destrozaría que os hicieran, algo que consideráis que es malo, como por ejemplo engañar. Pero seguro que alguna vez habéis engañado a alguien.

En ambos caso, el general y el específico, el mal es menos malo cuando lo hace uno. Las ONGs consideran legítimo usar el coche, porque ellas lo hace, pero no legítimo cerrar acuerdo con las petroleras porque ellas no lo hacen. El que engaña siempre considera que los atenuantes de su engaño lo justifican, pero cuando se vive un engaño el dolor no remite porque existan atenuantes.

Entre estos dos ejemplos podéis empezar a meter lo que os plazca, el político corrupto, el taxista que os tima, el presidente que permite un Guantánamo, el que abusa del poder.

¿Solución? Pues a mi se me ocurre un camino que es empezar por uno mismo y ser lo mas coherente posible después. Todo pasa obviamente por dedicarle tiempo a pensar. Pensar antes de hacer, pensar cuando se hace y pensar después. No pensar con la cabeza, pensar con el corazón. Ponerse en la piel de la persona a la que dañamos, ponerse en la piel del indio expoliado sin tierras, ponerse en la piel del que no tiene para que nosotros tengamos, buscar alternativas que sean buenas y disfrutar de ellas para vivir mejor. Porque amigos, se vive mucho mejor, haciendo el bien que el mal.

Les dejo con el lema de mi casa, que a mí me ayuda a seguir avanzando por el camino que quiero: bondad, alegría y amor. Que lo disfruten también.

sábado, 23 de junio de 2012

Sinfonia número 1 de Mahler


Estaba aquí sentada editando una entrada para 3500 millones y de repente ha empezado a sonar la sinfonía numero 1 de Mahler. El ruido de los vecinos y de la calle se han fundido con la música y se han transformado en melodía. Es como si la sinfonía lo hubiera atrapado todo y se hubiera convertido en el eje conductor de la energía sonora de mi mundo. La banda sonora de mi vida.
De repente he tenido consciencia del momento tan privilegiado que estoy viviendo. Y me he emocionado. La certeza de ser una persona tremendamente afortunada me ha oprimido el corazón y me ha hecho sonreír.
Son tiempos muy complicados, pero me pregunto si no lo serán siempre. Tengo la sensación de que no hay nada nuevo en todo lo que me pasa, que son historias que se repiten sin cesar desde el origen de los tiempos. Y somos tan necios que no hemos sido capaces de gestionar el maravilloso don de la humanidad como es debido. Somos una raza dominada por el odio y no por el amor. Y el odio es destrucción.
Pues yo estoy firmemente decida a subir el peldaño de la escala evolutiva que es indispensable para nuestra superviviencia. Pienso transformar todo le odio en amor. Si he de morir que sea amando y sonriendo.
La sinfonía se va extinguiendo y tengo que volver al trabajo. Os deseo mucho amor…



sábado, 12 de mayo de 2012

Presente... RESPECT


Estoy oyendo a Amy Winehouse y pienso…¡Que fuerte que esté muerta! Muerta… criando malvas… ha dejado de ser. Y yo aquí escuchando su música.
Me da por pensar en que conozco a un montón de gente muerta… cada vez más. Es por la edad. También conozco a un montón de gente influyente por esa misma razón. El mundo es de los cuarentones, aunque los jóvenes no se den cuenta.
Y cuando pienso en la muerte pienso inmediatamente en la vida. Esa vida que no sabemos vivir los cuarentones.
Ayer estaba con unos compañeros trabajando sobre un proyecto y me encontré dando un discurso sobre el porqué de nuestro trabajao: “cambiar el mundo, kuchar contra las desigualdades, favorecer el acceso a la educación a poblaciones vulnerables sin recursos!!” A veces se nos olvida el objetivo, por muy legitimo y bello que sea, y nos perdemos en los medios.
Así es como vivimos las vida los cuarentones, tan absortos en los medios que se nos olvida el objetivo. El objetivo primero de la vida debe ser vivir, disfrutando con cada instante vivido, sea cual sea la actividad que desarrollamos.
Las culturas orientales insisten mucho en el punto de consciencia, el ser conscientes de qué estamos haciendo. Y es que ¿como vamos a disfrutar y a valorar lo que tenemos si no somos conscientes de que lo estamos teniendo? La mayoría de las veces nos proyectamos en el objetivo de la actividad olvidando la actividad en si misma, que es la que mas tiempo nos lleva. La comida es un claro ejemplo, cocinar durante horas para consumirlo todo rápido porque tiene una pinta excelente y luego… ¿que? Así nace la sociedad insatisfecha, que se desarrolla proyectada a futuro, nostálgica del pasado que fueron incapaces de disfrutar por que el presente les resulta frustrante.
El presente, el instante, es nuestro valor. Es lo que hace que la muerte no sea una amenaza, y lo que justifica nuestra existencia cada día.
Voy a respirar tres veces, a llenarme de esperanza, de amor y de energía a ritmo de Amadou&Mariam y voy a empezar el día con el respeto y la fuerza que se merece, que me merezco. Os aconsejo que hagáis lo mismo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Agua y Aceite

Acabo de terminar de ver el programa en versión española, película, “el truco del manco”.

Necesitaría horas para escribir una entrada que incluyera todo lo que la película me ha inspirado se merece. Pero estoy muerta y me tengo que acostar, y mañana sé que no escribiré.

Así que seré breve.

Sentimiento principal: ese recurrente de impotencia ante la cruda realidad de tanta gente con la que solo coincido, si lo hago, en el tren de cercanías, cuando suben a pedir dinero para volver al agujero de evasión en el que han decido dejarse morir poco a poco.

Impotencia también ante la evidencia de que nuestro equilibrio esta hecho de desigualdades dramáticas. Y congoja al saberme parte privilegiada en todo este sistema.

Hasta aquí nada nuevo.

La parte mas traumática de todo ha sido el momento en que me he levantado a coger algo en la cocina, y he salido de la película y me he re-econtrado con mi entorno. Mi casa, con su calefacción, sus luces, sus cuadros, su suelo de madera, su belleza, mi realidad…mi evasión. Mi mundo cómodo desde el que sufro por los demás.

Este sistema infernal donde guetos concéntricos acumulan micromundos con realidades propias, con sus propias fórmulas de evasión, incapaces de mezclarse porque están hechos de materias incompatibles. Agua y aceite.

Me veo mandado sms por África, y no conozco mi barrio, porque no quiero, porque me queda muy cerca, porque me puedo mezclar con el y quizás la paz que me da la suerte que tengo se resquebraje y no sea capaz de soportarlo.

He entrado tanto en la película que me he visto a mi misma a través de otro prisma y ahora siento inmersa en fuegos fatuos, me siento completamente intrascendente.

El mensaje del truco del manco es que se puede. No me digas que no se puede. Eso es lo que yo me repito todos los días. No me digas que no se puede. Lo que me ha hecho pensar la peli es si lo que estoy intentando hacer, todo lo que estoy intentando hacer, sirve o se trata simplemente de mantenerme en ese brutal equilibrio que tanto digo despreciar.

Hoy no hay mensaje de esperanza. Hoy es un punto de inflexión. Lo noto. Lo sé.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Las dos Españas del sistema d'Hondt


Simplificando la situación y sin conocer todavía los resultados finales de las elecciones nacionales de hoy, creo que en este país convivimos dos Españas. Una poco ilustrada, poco informada, anclada en el pasado y aferrándose a él como a un clavo ardiendo y otra que ya ha aceptado que el cambio es indispensable.

Nuestro sistema electoral completamente obsoleto defiende a la primera España y permite a esa parte de la población seguir gobernando este país. Y no se trata solamente de que haya una gran presencia de nacionalistas en nuestro Congreso. Es mucho peor, se trata de que el voto al cambio no está en absoluto representado y está incluso penalizado.

Ahora el nuevo presidente tendrá que bregar con está situación que corre el riesgo de fracturar el País. Me explico;
El ciudadano indignado no se va a conformar con el España va bien. El ciudadano indignado ha salido a votar en masa, y va a exigir que se le escuche. Los llamados partidos minoritarios que han rascado unos escaños con mucho sudor y miles de votos más que el resto de los partidos, lo saben y van a unirse a esa indignación, por su bien, claro está.

Los cronistas están explicando en la televisión como el PP ha obtenido los mismos votos que en elecciones anteriores y sin embargo el número de escaños que obtiene es mucho mayor…

Si Rajoy es responsable y si realmente quiere sacar a España de la crisis debería aceptar que estamos inmersos en una crisis que va mucho más allá de lo económico. Rajoy va a tener que responder a la inquietud de un enorme grupo de ciudadanos que creemos que hace falta un mundo diferente. Y todo mientras el sistema electoral que le ha encumbrado también ha elevado a estructuras políticas que están convencidas de que su futuro está fuera de España y que van a luchar por hacer realidad sus sueños soberanistas.

Esto que podría ser interpretado como un horror creo que es la mayor oportunidad que hemos tenido como nación desde nuestra reconstitución tras al dictadura. Solo queda la duda de si la pericia de los que detentarán el poder hará que todo encaje o que, por el contrario, su avidez y egocentrismo hará que todo esto estalle en mil pedazos que tendremos que unir del modo adecuado después. 

Todos cada vez somos mas


Acabo de ver “Morning Glory” una peliculilla bastante light, muy americana, con final feliz. Y el caso es que ha logrado hacerme feliz. Me ha gustado. Me gustaban los actores. Y necesitaba ver algo esperanzador. Y he dado en el clavo.

Chica despedida de un trabajo miserable, se pone las pilas, consigue un trabajo mucho mejor, mucho peor pagado, y logra un apoteósico resultado, que incluye su vida personal. Y todo gracias a su entusiasmo y a una lucha encarnizada por conseguir superar la adversidad.

Y de repente, como dice mi querido GF, he tenido una epifanía. Y lo he visto claro. Estamos tan abrumados por lo malo que necesitamos que nos recuerden que podemos superar lo malo con lucha. Necesitamos historias de esperanza que nos refresquen el ánimo. Necesitamos sentirnos útiles en el cambio y sentirnos arropados. Necesitamos recuperar la fe.

Eso era lo que pretendían los patosos promotores de “esto solo lo arreglamos entre todos”. La idea era buena, fue el desarrollo lo que fallo. Y eso es lo que hemos logrado en algunas ocasiones desde le blog de 3500 millones, principalmente con el tema del Cuerno de Africa. Cuando logramos que #ayudaafrica fuera trending topic conseguimos también que muchísima gente se sintiera útil por haber podido participar en el éxito. Y el resultado han sido una lista de proyectos iniciados por ciudadanos ilusionados que ha culminado en la iniciativa 90m90d. La lista de experiencias de este tipo que tienen lugar últimamente es interminable: el 15m precedido por las revueltas de África del norte, las ciberacciones de Actuable o Avaaz… sentir que somos grandes y que podemos.

Porque efectivamente somos grandes y podemos. Y es que gracias a Internet, cada vez podemos más. Como dice Enrique Meneses, Internet ha hecho que los intermediarios tengan los días contados. Y eso incluye a la clase política, que a fin de cuentas no deja de ser un intermediario entre el pueblo y el gobierno, incluye a las ONG tal y como fueran concebidas hasta ahora, intermediarias entre el Norte y el Sur, incluye a los agentes y los grupos mediáticos, etc.

Disfrutando de esa sensación de querer es poder con la que me ha dejado el panfletillo americano me voy a la cama deseándoles que, como yo, encuentren con frecuencia la fuerza y la alegría de saberse piezas clave para el cambio….

Hoy hay que ir a votar, y me da igual lo que pase, no es relevante, porque “Esto” lo estamos arreglando entre “todos”, y “todos”, cada vez somos más…estoy segura de ello.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

De la frustración a la fuerza

Aunque es miércoles, hoy he vivido el típico lunes, con la depresión de la vuelta al trabajo después de vacaciones y ese vacío característico del “por donde empiezo”. A estas desagradables sensaciones se ha unido una enorme frustración por la campaña de Avaaz semi-fallida, para darle salida al tema de los Centros de Internamiento para Extranjeros.

Casi tres meses preparándolo. “No puede fallar, el problema es que en España nadie conoce este tema, la gente no sabe lo que está pasando en los CIE – Centros de Internamiento para Extranjeros-“. El País se interesa por el tema, parece que van a sacar un reportaje sobre los casos. ¡Subidón! Por fin un Medio potente se atreve a tratar el tema.

Todo estaba preparado, la campaña iba a salir el viernes, el reportaje del El Pais el domingo. “Vamos a conseguirlo”, el trabajo en la oscuridad de cientos de personas que no han conseguido hacer llegar el mensaje mas allá de sus propias redes, denuncias de actos tremendos que se han quedado en pequeños círculos de conocimiento…

Y el jueves, matan a Gadafi, ETA anuncia el cese de la violencia armada, la campaña de Avaaz se aparca, el reportaje del periódico se aplaza, la actualidad desplaza a una información que no es de actualidad.

¿Y porqué no es de actualidad? ¿Qué es la actualidad? Lo que nosotros decidamos que sea. Y nosotros decidimos que eso de tener a unos tíos que no conocemos de nada metidos en una especie de campos de concentración sin leyes no es un tema interesante. ¡Sobre todo cuando esos tíos son de otros países y no tienen papeles!

Pero hay todavía mas, otros muchos también deciden por nosotros lo que es la actualidad. Que nos afecten directamente a los humildes ciudadanos están los medios de comunicación. Lo que no se comunica no existe. Claro que no.

¿Y porque los medios de comunicación no se interesan por este tema? Ellos creen que es porque no vende. Porque no hay espacio para un tema del tipo. Porque no interesa a la gente. Yo creo que obviamente, el tema no vende porque no le interesa a cierta gente.

En el complejo proceso de la formación de la conciencia colectiva somos todos responsables. Pero hay quien tiene mayor responsabilidad que otros. Y curiosamente todos funcionamos igual. Somos comodones. Limpiamos nuestras conciencias con pequeños actos que nos hacen sentirnos más cómodos, asumiendo que el mundo está tan mal, que poco más podemos hacer.

En fin, que finalmente y con mucho esfuerzo, Luis Morago, director de campañas de Avaaz, consigue lanzar la campaña…y como él ya me auguró, se queda en una tibia respuesta. Muchos apoyos, pero poca contundencia. Y yo, roída por dentro.

Después de dudarlo mucho, entre si cambiar de profesión y actitud o seguir por este camino tortuoso, he tenido que acabar concluyendo que ya no sé vivir de otro modo. Ahora mi frustración la he convertido en fuerza. Tengo ganas de hacer mil videos virales, cien manifestaciones, agitar las redes llenándolas de spam…no soy capaz de aceptar que seamos tan poco humanos.

Eso es el privilegio de no ser comodona. Eso es el privilegio de no tener nada que peder. Y con esto me quedo. Y a los que no vivan así, les compadezco.


Si quieres más información sobre este tema:

Campaña: http://www.avaaz.org/es/stop_spanish_guantanamos/?uv

3500: http://blogs.elpais.com/3500-millones/2011/11/ocurre-en-espana-y-a-nadie-le-importa.html